Etapa 10: Padrón – Santiago de Compostela
La última etapa del Camino Portugués une Padrón con Santiago de Compostela a lo largo de aproximadamente 28 kilómetros. Es una jornada de dificultad media, no tanto por los desniveles, que son moderados, sino por la distancia y el cansancio acumulado después de varios días de caminata.
El recorrido presenta un perfil bastante irregular, con continuas pequeñas subidas y bajadas. La aproximación a Santiago es necesario prestar atención en algunos cruces y carreteras debido al incremento de tramos urbanos y tráfico.
Es recomendable salir de Padrón temprano, especialmente si se quiere llegar a Santiago con tiempo suficiente para visitar la Catedral, recoger la Compostela y disfrutar de la llegada sin prisas.
Hora Fin: 16:06 10 jul 2026
Distancia: 28,2 km (09:28)
Tiempo en movimiento: 06:55
Altura Mínima: 6 m
Altura Máxima: 255 m
Ganancia elevación: 496 m
Pérdida elevación: 240 m
Descripción
La salida de Padrón se realiza por caminos rurales que pronto dejan atrás el núcleo urbano. El Camino continúa entre pequeñas aldeas, bosques y zonas de cultivo, alternando senderos de tierra con algunos tramos asfaltados.
A medida que avanzamos, los núcleos de población se hacen más frecuentes y indicándonos la proximidad de Santiago.
A tan solo 1.5 km de Padrón cruzamos Iria Flavia, antigua sede episcopal y uno de los enclaves fundamentales de la tradición jacobea. Aquí se encuentra la Colegiata de Santa María de Adina. En su cementerio se encuentra la tumba del escritor gallego Camilo José Cela, natural de Iria Flavia.
Desde Iria Flavia el Camino continúa hacia Escravitude, donde destaca el Santuario de la Nosa Señora da Escravitude, un importante templo barroco con su monumental escalinata y su fachada, situado junto al propio Camino.
A partir de aquí se suceden pequeñas aldeas y caminos rodeados de vegetación. El paisaje sigue siendo predominantemente rural, aunque poco a poco aumenta la presencia de carreteras y construcciones a medida que nos aproximamos a Santiago.
Uno de los puntos importantes de la jornada es O Milladoiro, una localidad situada ya en las proximidades de Santiago. Desde sus alrededores es posible tener las primeras vistas de la ciudad y de las torres de la Catedral.
Desde O Milladoiro el Camino continúa hacia Santiago de Compostela, entrando progresivamente en el entorno urbano.
Los últimos kilómetros discurren por calles de la ciudad que nos llevan hasta la Alameda de Santiago, uno de los espacios verdes más emblemáticos de la ciudad.El paso por la Alameda es una entrada especialmente agradable a Santiago. Desde sus jardines se pueden contemplar algunos de los edificios históricos de la ciudad.
El Camino continúa desde aquí hacia el casco histórico, dejando atrás el entorno verde de la Alameda para adentrarnos en sus calles empedradas y disfrutar de las primeras vistas de las torres de la Catedral.
Finalmente, llegamos a la Praza do Obradoiro, donde aparece ante nosotros la imponente fachada de la Catedral de Santiago de Compostela. Es el punto culminante de la peregrinación y el lugar donde termina oficialmente nuestro recorrido desde Oporto.
Alojamiento: Hostal Mafer
El final del Camino: Reflexiones de una peregrina
Llegar a Santiago no es solamente alcanzar el final de un Camino. Después de diez etapas, de casi 260 kilómetros recorridos, de haber atravesado dos países, numerosos pueblos, paisajes diferentes, bosques, iglesias, puentes...la llegada a Santiago de Compostela se convierte en un momento especial.
Allí termina nuestro recorrido, sí, pero también comienza una mirada hacia atrás. Hacia aquel primer día en Oporto, cuando todavía quedaban por delante cientos de kilómetros. Cada etapa ha tenido su propia dificultad, su paisaje y sus pequeños descubrimientos. Pero el Camino también está hecho de momentos sencillos: una conversación mientras se camina, el saludo de otro peregrino, el descanso después de una subida o esos silencios en los que cada uno camina acompañado de sus propios pensamientos.
Y quizá por eso, cuando finalmente llegamos a Santiago, descubrimos que el verdadero final no está en la Praza do Obradoiro ni en la Catedral. El Camino continúa de alguna manera dentro de nosotros. Lo que queda son los recuerdos, las personas con las que conectamos, los lugares que descubrimos y esa sensación difícil de explicar que aparece cuando uno se da cuenta de que ha llegado hasta donde se propuso llegar.
El Camino termina en Santiago, pero la experiencia permanece.
Y después de recorrerlo, solo queda mirar atrás, agradecer cada paso y preguntarse cuál será el próximo camino.
Ultreia et suseia
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Älbum Fotos Padrón-Santiago de Compostela
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